Buscando una Conexión en las Montañas Costeras de Canadá

Todo lo Contrario a un Paseo por el Simple Placer de ir en Moto

“Hay una cierta calma que solo se alcanza cuando estás lo suficientemente al norte que el ruido del mundo se reduce al crepitar de un fuego de campo y al deshielo de cada brizna de hierba. Ese fue el ritmo de nuestras jornadas durante el otoño, un movimiento de pulso lento y constante, reflexión y descubrimiento, en el objetivo de trazar una ruta de aventura en la zona norte de la Columbia Británica.”

Una Misión por la Ruta 16

Aquellas fueron las primeras palabras que la veterana embajadora de REV’IT!, Golnoosh Namazi, pronunció sobre su más reciente aventura. Nació en Irán y ha crecido en Canadá. Vive entre montañas y valles remotos de la costa del norte de la Columbia Británica, donde explora y documenta las oportunidades que esta región ofrece para recorrerla en motocicleta.

Esta aventura más reciente es lo más alejado de un paseo por el puro placer de salir en moto. Su misión era crear una guía de aventuras en las áreas rurales de la Ruta 16, un destino motociclístico que comprende la autopista 16 y las comunidades, carreteras secundarias y paisajes que conecta. Esta ruta va de este a oeste desde Mount Robson a Prince Rupert. El recorrido pasa por el corazón de la Columbia Británica. Conecta esta región con vastas áreas silvestres, paisajes diferentes por doquier y una serie de pueblitos inolvidables.

Responsabilidad Colectiva para Proteger la Flora y la Fauna

Con esta contribución a la Ruta 16, nuestra protagonista apoya las comunidades y la tierra en sí misma. Un proyecto como este motiva a los/las motoristas a desplazarse por el área con una intención, ayudando a generar mayor respeto por sus ecosistemas y las personas que dependen de ellos. Cuantos más motociclistas recorren la ruta, más consciencia hay. Y es la responsabilidad colectiva de proteger la flora y fauna locales la que hace de este lugar algo único; algo que en REV’IT! valoramos muchísimo, pues toca de lleno nuestros corazones.

Durante algunas semanas, Golnoosh Namazi recorrió más de 4.000 kilómetros, mapeando una ruta de unos 1.500 kilómetros: un mosaico de caminos forestales, rutas para motos de nieve, y pequeños tramos de asfalto que te permiten descubrir un tipo de belleza que la mayoría de la gente solo es capaz de admirar desde la ventanilla de un avión. “Los primeros días fueron húmedos”, nos cuenta. “El tipo de lluvia que te cala hasta los huesos. Después de cinco días de barro, charcos y grava en las botas, volvimos a Terrace para secarnos y revisar el trabajo.”

Vistas que Te Recuerdan lo Pequeña que Eres

La sección media de la ruta empieza en Houston, un pueblo situado en el corazón de la Columbia Británica canadiense. Resultó ser, de todo el proyecto, el tramo favorito de Golnoosh. “Es una de las regiones más poco valoradas de la provincia. La descubrí entonces por vez primera. Era una amplia red de pistas de tierra, que surcaban valles alpinos, lagos y corredores industriales olvidados, que muchos viajeros no han visto nunca.”

Golnoosh sigue con su relato: “Hasta vimos una mamá oso pardo pescar salmones del río, mientras sus cachorros jugaban en la orilla, aprendiendo el ritmo de la supervivencia. Pasamos por una mina abandonada, encaramada en un valle, agreste, el tipo de vista que te frena y te obliga a disfrutarla, y que te recuerda lo pequeña que eres; en el buen sentido, claro.”

Entonces llegamos al embalse de Nechako, un lugar extenso y tranquilo de apariencia lunar. Se trata de un lago artificial, creado por una presa que alimenta una fundición de aluminio; uno de esos proyectos industriales que justifican la vida en estas poblaciones del norte tan remotas. Con cada curva se nos revelaba otro rincón escondido de esta impresionante naturaleza; e incluso sigue habiendo valles por explorar aún. Explorar todas estas pistas puede llevarte una vida entera.

Todo lo que Necesitas es Calor y Buena Compañía

Por la noche, el ritual para Golnoosh y sus acompañantes es hacer fuego. Normalmente es un trabajo lento de recoger ramas caídas, o conseguir leña a base de serrar, aunque los campistas del verano suelen dejar montones de troncos para quemar. “Algunas noches nos acurrucábamos junto al fuego, secando calcetines y contándonos historias”, recuerda ella. “Otras noches lo único que queríamos era ingerir una cena caliente y meternos en los sacos. Entre mordiscos de la cena y risas compartíamos trucos para mantener el calor hasta la mañana siguiente; lo más efectivo es tener una bolsa de agua caliente para darte calor durante toda la noche; noches heladas.”

Esas noches junto al fuego han acabado siendo el corazón de ese viaje. Lo reducen todo a lo más esencial. Ahí fuera, calor, comida y buena compañía es todo lo que tú necesitas. Bueno, eso y el equipamiento adecuado, claro, para que puedas seguir con tu cometido, aunque la meteorología se ponga en tu contra. “Mi chaqueta REV’IT! Component 3 H2O, mis pantalones Sand 5 H2O y mis botas Expedition GTX nunca me han fallado. Se adaptan a la lluvia torrencial y a las mañanas heladas, y sin perder el ritmo, también a las tardes templadas”, concluye Golnoosh.

Orgullosa de la Belleza Salvaje

Al final, con lo que más te quedas es con la gente. “En cada pequeño pueblo que cruzamos, la gente se arremolinaba para saludarnos, preguntarnos por nuestras motos y contarnos cuáles son sus caminos favoritos o dónde hay lagos escondidos. Nos enseñaron dónde desembocaban realmente aquellas pistas, qué puente había sido tumbado por el agua o qué paso de montaña estaba practicable.

Y como no podíamos esconder el frío que teníamos, personas desconocidas nos permitían secarnos en sus casas, nos ofrecían comida caliente y nos entretenían con sus historias. Sin restricciones, sin vacilar, solo orgullo. La gente de la zona quiere que los demás descubran lo que ellos viven a diario. Están orgullosos de sus territorios, orgullosos de la Belleza Salvaje que los define.”

Compartir Todo Esto

El motociclismo de aventura, en esencia, es conectar con la tierra y con la gente. “Me di cuenta de cuál fue el verdadero propósito de este viaje”, confiesa. “No solo mapear rutas y registrar puntos de paso, sino compartir el significado de este lugar. Crear algo valioso a tu paso, algo que ayude a otras personas a ver el norte de la Columbia Británica con nuestros ojos. A ver no solamente líneas en un mapa, sino vida.”

“El norte de la Columbia Británica ha sido siempre la puerta hacia algo más: Alaska, el Ártico; algún lugar al extremo de los mapas. Pero si te tomas tu tiempo, averiguarás que no es únicamente un punto de paso hacia el norte. Es un destino en sí mismo; un destino que retiene el poder de cambiarte, de la manera en la que a mí me cambió.”

¿Qué es la Ruta 16?

Se trata de una iniciativa que invita e inspira a los motoristas y turistas a descubrir la inmensidad y la gran belleza de la Columbia Británica, en Canadá. Los embajadores locales como Golnoosh te muestran el camino, pero especialmente lo que quieren es que profundices en la verdadera esencia de este lugar, más allá de un simple folleto turístico.