La persona que creyó antes que nadie en este proyecto se une a él
La vuelta al mundo en moto, empezando por España, es el sueño hecho realidad de Andrés Sile. Y es un sueño que muchos motoristas comparten. Para Andrés tomó forma a finales de 2023. Después de una serie de alentadoras conversaciones con su padre, la indecisión dio paso al impulso. Finalmente, comenzó aquel viaje. Y ahora, dos años después, la historia da un giro. El hombre que primero creyó en aquel viaje, quien lo motivó a emprenderlo, se une a él en la pata norteamericana de esta vuelta al mundo.
Dónde Comienza el Viaje
El amor mutuo por las motocicletas de padre e hijo comenzó cuando Andrés era muy joven. "He conducido motocicletas desde los dieciséis años", cuenta. "Pero la primera vez que me subí a una fue con mi padre; tenía cuatro años. Tenía una Honda que luego tuvo que vender para cuidar de nuestra familia."
Andrés, ahora con 32, sigue explicando que "cuando tenía veintidós emprendí mi primer viaje en moto por Tailandia con amigos. Descubrí la sensación de libertad que te da cruzar un país en moto; puedes llegar a puntos a los que de otra forma sería mucho más difícil acceder."
La Única Persona que Sabía que lo Entendería
Esta historia no es muy distinta a la de su padre, Antonio. Ahora con sesenta y cinco cumplidos, cuando tenía dieciséis comenzó a conducir una vieja Vespa. "En 1979, con veinte años, me fui por primera vez de viaje, pisando por cada pueblito de la provincia de Cádiz con mi menuda Vespa 125cc. Más tarde compré una Honda 700 que compartía con mi hermano". Es la moto en la que años después Andrés se subiría con cuatro años.
Andrés ha admirado mucho a su padre. "Siempre quiso vivir aventuras, pero escogió una vida tranquila y un trabajo estable para mantener a su familia", explica. Así que, cuando otras personas en la familia se preocuparon por sus planes, Andrés buscó al único que sabía que lo entendería.
"Mi padre también tenía sus suspicacias, pero nuestras conversaciones eran diferentes", destaca Andrés. "Desde el principio me animó. Me decía cosas como: 'Si crees que esto te hará feliz, hazlo. No dejes pasar los años, porque te arrepentirás de no haberlo probado. Como más esperes a tomar una decisión, más difícil será'. Esa conversación fue el impulso que necesitaba. Si mi padre –que como cualquier progenitor solo quiere la seguridad de sus hijos, que tengan un empleo y sean financieramente independientes– me decía aquello, no necesitaba más. En el fondo siempre supe que le habría encantado vivir una aventura parecida en su juventud, pero a él la vida se le puso más cuesta arriba que a mí."
"Yo no le Disuadí, Yo le Animé"
Rememorando aquellas conversaciones con su hijo, Antonio suelta: "Cada ser humano tiene sueños, pero la diferencia entre las personas radica en la decisión de perseguirlos antes de caer en la ‘normalización' de una vida: una pareja, un empleo, una hipoteca... Ese camino es, en sí mismo, una bonita aventura, pero de otro tipo. Por eso cuando mi hijo me expresó su deseo de dar la vuelta al mundo en moto antes de los treinta años, no intenté frenarlo. Al contrario, lo animé".
Con la decisión firmemente tomada, Andrés partió un 16 de junio de 2024, grabándolo todo en su canal de YouTube. "Aquel primer día, mirando a cámara, dije: ‘un día de estos mi padre me acompañará algunas semanas en moto por algún país.’"
Un año después, más o menos, Andrés llega a Tailandia, luego de haber cruzado Europa, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán, Mongolia, China, Laos, Camboya y Vietnam. Sus aventuras empezaron a ser seguidas y ganó audiencia. Y entonces pensó, ¿adónde voy ahora?
"Mi Padre Tenía que Unirse a Mí"
"Decidí enviar mi moto a Canadá, para empezar la travesía de América. Desde el extremo más septentrional de Alaska –ese punto se llama Deadhorse– hasta el más meridional de Suramérica –incluso del mundo–: Puerto Williams, en Chile", relata Andrés. Y añade que: "Llegué a este nuevo continente y sabía que debía mantener la promesa que me hice; mi padre tenía que venir y juntarse conmigo. Quería que él experimentara viajar por otro país en moto; experimentar en la propia piel la alegría que me produjo que me ayudara a tomar la decisión de partir. Le propuse que nos encontráramos en Chicago unas pocas semanas después, para emprender juntos la legendaria Ruta 66."
Antonio recuerda que "cuando él me propone hacer la Ruta 66 no me pude oponer, a pesar de ciertas reticencias. No tenía experiencia con estas motos de aventura modernas, tan grandotas. No hablo inglés y no había pisado antes los Estados Unidos. Pero no pude decir que no, quise acompañarle durante un trecho de su sueño, de su misión de vida, y por supuesto ver con mis propios ojos los desafíos que se encontró a diario en su objetivo de crear contenido y llegar a sus seguidores."
Mientras Andrés se aseguraba de que su padre tuviera una moto que conducir, nosotros en REV’IT! nos ocupamos de que ambos contaran con el mejor equipamiento de motorista. Antonio voló para encontrarse con su hijo y empezar aquella nueva aventura.
Intenso pero Inolvidable
"Este viaje fue intenso pero inolvidable", según el punto de vista de Andrés. "Mi padre tuvo que dejarse guiar en un país extraño. Volvió a aprender cómo conducir una motaza durante 300 kilómetros diarios, y tuvo que adaptarse a mi horario laboral, hablar a la cámara, alimentarse con productos que no le eran familiares; vamos, salir de su zona de confort. Pero tuvimos la oportunidad de conocernos aún mejor como padre e hijo."
El par de moteros partieron por la Ruta 66, que les descubrió sus encantos a cada paso. Comenzaron en un restaurante tipo retro en Illinois y pasaron por esos vastos campos de maíz de Misuri, para en seguida adentrarse en la inmensidad de los Estados Unidos. Andrés contaba también que: "La reserva de la nación Navajo nos impresionó con sus paisajes espectaculares como el Monument Valley y el Antelope Canyon (por el que transitamos), el Gran Cañón y las formaciones rocosas del Painted Desert en Arizona."
Un Sueño Compartido y Lazos Fortalecidos
"Cuando llegamos al Gran Cañón, mi padre se puso bastante sentimental", relata Andrés. "Entendió que si no hubiera aceptado realizar aquel viaje, no habría conocido nunca un escenario como aquél, y me dio las gracias por ello."
"El aspecto más importante del tiempo que pasamos juntos fue averiguar lo contento que mi hijo estaba con lo que estaba haciendo; ¡estaba feliz!", puntualiza Antonio. "La Ruta 66 me transformó, me introdujo en un sueño finalmente compartido y cada kilómetro supuso reforzar nuestra relación. Admiro a mi hijo, que ha convertido los viajes en motocicleta en algo más que una profesión; son su vida."
Finalmente, Andrés añade: "Al final, sentí que estaba culminando mis sueños gracias a mi padre, y al mismo tiempo estábamos en el camino de algo épico, recorrer la Ruta 66 como padre e hijo. Sin duda, ha sido una experiencia que no olvidaremos nunca."
¿Quién es Andrés?
Siempre en la carretera en moto. Inspirado por el primer viajero que circunnavegó el globo terráqueo, el motorista de aventura español Andrés Siles, recorre los pasos del gran explorador portugués del siglo XVI, Fernando de Magallanes, cuya expedición partió de Cádiz, la ciudad de nacimiento de nuestro protagonista.

















